En una entrada anterior, reflexionaba acerca de cuales eran los procesos que realizaba a la hora de diseñar o desarrollar un proyecto web y las decisiones que había tomado para agilizarlos, mejorando la productividad y la comunicación con el cliente.

En nuestro día a día, trabajamos sin plantearnos un entorno de desarrollo estable y consistente, repitiendo procesos una y otra vez en cada proyecto e insistiendo en los mismo errores hasta la saciedad lo que provoca una pérdida de tiempo brutal. A ese respecto, mi experiencia me aconseja tomar algunas medidas que reúno en una serie de consejos y que asumo para mí mismo.

  • Monta un servidor local de pruebas: No trabajes directamente en un servidor remoto. Perderás demasiado tiempo subiendo archivos y comprobando cambios. Instalar un servidor local en tu equipo te llevará muy poco tiempo y te permitirá trabajar offline además de tener un entorno de preproducción (local) y otro de producción (remoto) lo que aumentará la seguridad con respecto a los errores que puedas cometer. Sube a producción solo aquellas funcionalidades o páginas que estén completas en la fase de diseño en que te encuentres.
  • Encuentra tu software de desarrollo ideal: Gasta algo de tiempo en probar distintos editores de texto, gráficos, etc., hasta que te sientas cómodo desarrollando. Un buen editor de texto o por lo menos el que más nos guste puede aumentar muchísimo nuestra productividad. Una adecuada función de autocompletado o un potente sistema de búsqueda / reemplazo puede ahorrar muchísimo tiempo. Pierde algo buscando y probando. Lo recuperarás con creces.
  • Monta un sistema de backup: Guarda copias de seguridad con cierta asiduidad, al menos, una vez al día. No existe mayor desastre que la pérdida de información y trabajo por un capricho del destino.
  • Si trabajas en equipo añade un sistema de versiones a tu entorno: Elige el que te resulte más sencillo de gestionar o de entender, ya sea GIT o Subversion. Un sistema de control de versiones ayudará a evitar errores catastróficos cuando trabajamos en equipo. ¿Qué diseñador no ha machacado alguna vez el trabajo de un programador y viceversa?
  • No escatimes en equipo: No se trata de derrochar y de gastar caprichosamente pero cuando necesitas un equipo para trabajar este ha de darte la seguridad y la velocidad necesaria para que trabajes de manera fluida. El dinero que uses en un equipo necesario para tu trabajo es una inversión, no un gasto.

En general, estos son los consejos técnicos que comparto con vosotros y que la experiencia propia recomienda que aplique en mis proyectos. Más allá de este tipo de recomendaciones existe otras, algo menos tangibles y que pueden tener incluso mayor influencia en nuestra productividad.

  • Organiza tu tiempo: Intenta gestionar tus tareas y concentrarte en la resolución de cada una sistemáticamente. ¿Has tenido la sensación alguna vez de no haber parado en todo el día y sin embargo no haber hecho nada? Ese es el peligro. Atender superficialmente a un montón de cosas, muchas, nada prioritarias y descuidar lo importante, retrasándolo sinedie.
  • Aíslate del entorno: Así de claro. Cascos y buena música. No hay nada que resulte más molesto que un compañero parlanchín o curioso. Los cascos y la música le mandarán un mensaje claro, estoy trabajando. Aún así, siempre habrá alguno que no pillará el mensaje.
  • No intentes hacerlo todo: Aunque en muchas ocasiones hemos de hacernos cargo de ciertas tareas, pequeños trabajos de programación, creación de documentación, etc., lo mejor es que cada tarea la realice quién esté más cualificado para hacerlas. Si sistemáticamente los diseñadores programan y los programadores diseñan algo está fallando.
  • Descansa: Sí. Parece un consejo muy gracioso pero todos sabemos que no lo es. Los maratones están bien como deporte. Sesiones demasiado largas de trabajo traen consigo cansancio, este los errores y estos el fracaso. Revisa habitualmente los tiempos y la evolución del proyecto. Si se produce una desviación en los tiempos, elimina alguna funcionalidad prescindible y déjala para una fase posterior (consensuadamente con el cliente) o rectifica y amplía los plazos.
  • Salir con menos es más: Enlaza un poco con el punto anterior pero conviene destacarlo. Es mucho mejor sacar un proyecto con pocas funcionalidades y con un rendimiento óptimo que un sitio con multitud de opciones, muchas de ellas plagadas de errores y fallos. Concéntrate en lo básico, púlelo y añade nuevas funciones poco a poco.

Hasta aquí llega este pequeño resumen que lo único que pretende es hacernos reflexionar sobre cómo nos organizamos a la hora de trabajar en un proyecto web. Ahora,queda lo más difícil, aplicarlo al día a día. Que por nosotros no quede, y que las circunstancias nos acompañen.