Instalar un control de versiones debería haber sido una prioridad para mí desde hace tiempo. ¡Cuantos quebraderos de cabeza me habría ahorrado!

Buscando información vía Google encontraba instrucciones de instalación que me echaban un poco atrás. Demasiados comandos escritos en el terminal de OS X (¡que atraso!). Pero en uno de esos ‘zappings interneteros’ dí con un pequeño manual que parecía bastante claro y que resultó muy sencillo seguir…

¿Qué necesitaba?

  • Instalar el software de control de versiones Subversion
  • Una carpeta con los archivos originales (con estos archivos no podría trabajar aunque de eso me enteré después…)
  • Una carpeta de trabajo en la que sí podría editar los archivos

Me puse a ello…

1. Instalar Subversion en OS X

Descargué e instalé la versión adecuada de Subversion para OS X

Tras la descarga indiqué a OS X la situación de los archivos de Subversion (/opt/subversion/bin) abriendo el terminal y:

Creé el archivo “.bash_profile”:

Añadí la siguiente línea al archivo:

Guardé (“ctrl+X” y confirmando con “Y” y luego “RETURN”)

De nuevo en el terminal ‘avísé’ al sistema del cambio escribiendo (ojo al espacio en blanco entre los puntos):

2. Crear el repositorio de Subversion

Me moví al directorio dónde quería crear el repositorio y escribí:

3. Crear un usuario y una contraseña para el repositorio

En la carpeta del repositorio creado (SVNrep), había tres archivos.

Edité uno de ellos (svnserve.conf) y descomenté la línea 20 borrando el signo # y el espacio.

Luebo abrí el archivo passwd y añadí un usuario y una contraseña final del archivo con el siguiente formato:

4. Añadir los archivos al repositorio

Ya quedaban pocos pasos. Ahora tocaba mandar al repositorio los archivos de la carpeta que contiene los originales (recuerdo que con estos archivos no podría trabajar).

Directo al terminal y a escribir…

Tras unos cuantos segundos de Matrix.. voilá! Archivos importados al repositorio.

Quedaba solo un último paso…

5. Exportar a la carpeta de trabajo

Ahora simplemente tenía que exportar esos archivos (el contenido del repositorio) a una carpeta en la que sí podría trabajar con ellos de manera controlada.

Siguiendo en el terminal:

Fin…

Ya había terminado. Al abrir un archivo en la carpeta de trabajo con skEdit, este detectó el control de versiones instalado y ya me permitió acceder a las opciones de menú destinadas para ello…

Espero poder trabajar ahora un poco más tranquilo…

Este post es fundamentalmente una traducción de las instrucciones encontradas en las siguientes páginas: